Salud

CÓMO CONSEGUIMOS VENCER A LA DERMATITIS

9 enero, 2017

Homeopatía contra dermatitis

Como os comenté aquí, los primeros meses de Irati fueron especialmente duros como consecuencia de una dermatitis atópica horrible. A la pobrecita le picaba todo muchísimo día y noche. No había tregua. Era prácticamente un lloro continuo. Los brotes le duraban cinco días, estaba un día bien (o dos como mucho) y volvía a empezar.

La llevábamos siempre con manoplas porque no paraba de rascarse y en cuanto nos descuidábamos se destrozaba la cara a arañazos. Al final optamos por ponerle calcetines largos que le llegaban hasta los hombros porque las manoplas se las quitaba en tres segundos.

Al principio iba a la pediatra cada dos días. Me mandaba darle diferentes cremas con corticoide. Fuimos probando unas y otras. Calculo que probaríamos alrededor de 10 o 12 (a una media de entre 18 y 20 euros cada una) y ninguna funcionaba.

Fuimos entonces a una dermatóloga que en principio era muy buena. Corticoide. Más de lo mismo.

Hubo por fin una de las cremas que nos mandó la pediatra que sí le iba más o menos bien pero, claro, ¿hasta qué punto se le puede dar corticoides prácticamente a diario a un bebé de dos meses?

Así que seguí investigando. La red está llena de “remedios” infalibles. Llegué a leer que era bueno bañarles echando lejía en la bañera y cosas que, si no estás desesperada, nunca en la vida te llegarías a plantear.

Finalmente, alguien me sugirió probar con la homeopatía. La verdad es que hasta entonces no sabía mucho acerca del tema y fuimos un poco sin tener muy claro qué era ni cómo funcionaba. Ni siquiera teníamos claro si funcionaría. Pero funcionó y, de hecho, nos cambió la vida.

Como sé que es un problema más común de lo que parece, me acerqué a entrevistar a nuestra homeópata o, lo que es lo mismo, LA SALVADORA. Se llama María Jesús Sebrango y es encantadora. La primera vez que fuimos a su consulta salí de allí con la sensación de que, por fin, alguien se interesaba de verdad por nuestro problema y que tenía claro que lo íbamos a solucionar. Y así fue.

A continuación os transmito lo que me contó en la entrevista.

  • ¿Cuáles son las dolencias más comunes que tratas en la consulta?
  • Esto ha variado mucho en los últimos años. Antes trataba sobre todo casos de mocos, diarreas, otitis, etc. Ahora, sin embargo, vienen muchísimos más casos de dermatitis y problemas respiratorios, y otro tipo de problemas más psicológicos como hiperactividad, déficit de concentración, trastornos de sueño…

 

  • Recuerdo que cuando tratamos a Irati tuvimos que probar varios tipos de bolitas hasta que dimos con la que funcionaba bien. ¿Por qué? ¿No hay una en concreto que sea para curar la dermatitis?
  • Lo más importante de la homeopatía es que no se tratan las enfermedades; se trata a la persona. Es decir, no se trata el problema como problema si no como algo que sucede dentro de una persona concreta que tiene su propia historia detrás con todas sus circunstancias personales. Se puede tratar de múltiples desequilibrios que se juntan en una sola persona y tienen como consecuencia el desarrollo de una enfermedad. Es muy importante la idea de conjunto.

 

  • Recuerdo también que nos dijiste que al principio íbamos a notar que la niña se ponía peor, cosa que nos sorprendió y no nos gustó nada oír. ¿Por qué sucede esto?
  • Porque lo importante no es acabar con los síntomas de la enfermedad si no erradicarla desde dentro, regular la parte interna. La homeopatía trabaja sacando el problema desde dentro hacia fuera. Al dejar de utilizar las cremas con corticoide que utilizabais era seguro que la piel en un principio se iba a poner peor. Sin embargo, la clave está en tener paciencia y confiar en que va a funcionar.

 

  • Y ¿cuáles pueden ser las causas de estas enfermedades, más allá de factores externos como la ropa o los detergentes que se utilizan, los ambientes secos, etc?
  • En la mayoría de los casos, la carencia de afecto y de un equilibrio y armonía en el hogar.

 

  • Perdón pero oír esto no me ha gustado nada. ¿Quiere decir esto que yo no le proporcionaba suficiente afecto a mi niña? Porque no estoy en absoluto de acuerdo.
  • Para nada quiere decir eso. No es solo que nosotros tengamos que dar afecto si no que, además, el bebé tiene que ser capaz de recibirlo. Ese bebé desde que nace tiene una historia detrás. Ya durante el embarazo le hemos podido transmitir las posibles situaciones de estrés, nervios o preocupaciones. El parto también es un momento crucial. Si el bebé sufre mucho durante el parto, si las aguas salen sucias… son todo factores que ya desde el primer momento influyen en la débil personalidad del bebé.

Además, la llegada de un bebé a casa altera muchísimo la armonía que había hasta entonces en el hogar. Cambia por completo los horarios y las prioridades dentro del hogar y suele implicar durante las primeras semanas o, incluso meses, un cansancio importante en los padres.

Si además hay hermanos mayores y se generan situaciones de celos, el ambiente se puede volver incluso un poco “hostil” y, al final todo esto se le transmite al bebé y hace que en algunas ocasiones se bloquee y no sea capaz de recibir el afecto que nosotros le damos.

Las relaciones entre los familiares también influyen mucho. Y hablamos de familiares más allá de los padres y hermanos. Aquí se incluyen también relaciones con abuelos y tíos, por ejemplo. En muchas ocasiones, se generan tensiones entre los adultos que no permiten que exista en el hogar un ambiente de armonía y bienestar.

A modo de resumen se podría decir que:

La clave está en buscar el equilibrio en el hogar y lograr transmitírselo al bebé (o al niño) para que se sienta seguro y bien acogido.

Espero de corazón poder ayudar con este post a las familias que estéis pasando por esto porque sé lo mal que se puede llegar a pasar.

Os dejo el contacto de María Jesús para las que sois de Vitoria o de por aquí cerca y os.pueda interesar concertar una cita con ella.

* Contacto de María Jesús Sebrango: Telefono: 945 14 87 06. Calle General Álava, 28, Vitoria-Gasteiz

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