Salud

¿CÓMO TRATAR UN CATARRO?

29 mayo, 2015
bebé con mocos¿Qué es un catarro?

Por desgracia, los catarros en bebés están a la orden del día y tengo que decir que, por lo menos a mí, me dan muchísima pena cuando no pueden respirar por culpa de los moquitos. Es algo que, aunque no es grave, trastoca la vida del bebé (y de la familia entera) los días que dura.

El equipo de pediatría del Hospital Vithas San José nos explica hoy a qué se debe la aparición de los catarros y cuál es la mejor manera de tratarlos.

¿Qué es un catarro?

Un catarro o resfriado es cada episodio de obstrucción nasal, moco y tos que tienen los niños, y por lo que a los más pequeños se les llaman “mocosos”.

Los síntomas se deben a la inflamación de la mucosa que recubre las vías respiratorias y que va desde la nariz a los bronquios. Según el síntoma que más predomine se dirá que se tiene una rinitis (moco nasal), una faringitis (dolor de garganta), una laringitis (tos ronca) o una bronquitis (tos y ruidos respiratorios). Se puede tener fiebre. Son muy habituales y es una causa muy frecuente de consulta al pediatra. Por norma se curan solos en el plazo de unos pocos días.

¿Quién los produce?

Los causantes de los catarros son casi exclusivamente los virus. Sí, sí, los virus. Eso que cuando vamos al pediatra y parece que no sabe lo que tiene nuestro hijo siempre nos dice “pues será un virus”. Hay más de 200 tipos diferentes que provocan catarros. Los más frecuentes son los rinovirus. Se producen sobre todo en el invierno (incluso en zonas con inviernos suaves).

¿Cómo se contagian?

A través de secreciones de las vías respiratorias que se expulsan al aire con la tos y los estornudos, o por medio de objetos que contienen estas secreciones. La puerta de entrada puede ser la boca, la nariz o la fina mucosa que recubre los ojos (conjuntiva). Está demostrado que las manos son muy importantes para el contagio

En el caso de los niños pequeños, es más fácil que se contagien , al compartir objetos y juguetes que chupan, y porque tocan todo con las manos y la cara.

¿Cuál es su curso más habitual?

Cuando hay fiebre, ésta no suele durar más de 3 o 4 días. Los síntomas de nariz y de garganta ceden en una semana. La tos dura más tiempo y no es raro que llegue hasta 2 o 3 semanas. El moco nasal también cambia a lo largo de la enfermedad. Inicialmente es como “agüilla” que cae por la nariz. Pero pronto pasan a ser mocos blanquecinos. Luego se vuelven amarillos e incluso verdosos. De esta forma persisten unos días. Esto, por sí solo, no es signo de que haga falta tomar un antibiótico.

¿Por qué los niños se acatarran tanto?

En primer lugar, porque conviven con ellos otras personas que les contagian. Es decir, otros niños y adultos les transmiten los virus. Y en segundo lugar, porque su sistema de defensa desconoce a todos estos microbios. Por eso se infectan con más facilidad. Como media, un adulto normal sufre 1 o 2 catarros anuales y un niño entre 5 y 8, sobre todo en los primeros años de escolarización o de asistencia a guardería. Al cabo de un par de malos años el número de catarros anuales baja. Es como si se tuviera que pasar forzosamente por esta etapa de catarros en los primeros años de la vida.

Una aclaración, los niños no se acatarran por salir al patio del colegio, lo hacen en el aula. Al haber menos ventilación, las toses y estornudos de los acatarrados cargan el ambiente de virus en suspensión, que inhalan los niños sanos. Así que, una pregunta: ¿Creéis que un niño acatarrado debería ir al colegio?

¿Cómo se tratan?

Lo normal es que se curen de forma espontánea. Es mejor evitar el uso de medicamentos. Su tratamiento consiste en medidas no farmacológicas y de soporte (lavados nasales). Con ello se busca aliviar los síntomas. Sin embargo, existe una gran variedad de medicamentos anticatarrales, en su mayoría , antitusígenos y mucolíticos que se han empleado en un intento de contrarrestar los síntomas.

  • El lavado nasal

Los bebés no saben respirar por la boca, por eso, cuando tienen mocos respiran con dificultad.

Los lavados nasales normalmente no les gustan a los niños, por lo que en ocasiones hay que hacer auténticas llaves marciales para poder sujetarlos. Se puede tumbar al niño (boca abajo o boca arriba, como mejor se le sujete), procurando girarle la cabeza hacia un lado e intentando que no se eche hacia atrás. Cuando esté bien sujeto, se echa el suero fisiológico por el orificio que queda arriba, con determinación y maestría. No vale esa famosa frase de “esque no se deja”

Tras esta maniobra, sobre todo si está boca arriba, se le puede sentar para favorecer la expulsión de las secreciones.

Posteriormente, se repite la maniobra para echar el suero en el otro orificio nasal, girándole la cabeza hacia el lado contrario.

Si la nariz está muy obstruida, se puede echar un poco de suero, masajear para reblandecer y volver a echar más suero.

Los niños mayores son capaces de realizarse los lavados ellos mismos, inclinando la cabeza hacia un lado y posteriormente al contrario, y echando el suero por el agujero nasal que queda más arriba.

Parte de los mocos los expulsarán y otra parte se los tragarán.

Es recomendable hacer los lavados antes de dormir y antes de las tomas en los bebés. Suele ser suficiente con 1,5-2 ml en cada fosa nasal en niños pequeños y hasta 5 ml en niños mayores. La sensación será menos desagradable si el suero está a temperatura ambiente.

¿Cuántas veces se deben hacer los lavados nasales cada día?

Es lo mismo que preguntar cuántos clínex usa un adulto cuando tiene catarro.

El suero fisiológico es el pañuelo de los niños pequeños que aún no saben sonarse por lo que hay que hacer tantos lavados nasales como sean necesarios para que el niño esté más cómodo y respire mejor.

Sin embargo, no es recomendable usar con tanta frecuencia los aspiradores de secreciones, es mejor limitar su uso: una o dos veces al día, solo si hay mucho moco para aspirar (eso se ve) y sin hacerlo de forma brusca. La presión de succión que producen puede ocasionar sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa (piel que recubre por dentro la nariz).

Para limpiar la nariz con suero fisiológico existen diferentes sistemas que se pueden comprar en la farmacia. Cualquiera de ellos es igual de eficaz si se realiza correctamente. Quizás sean mejor los envases pequeños, ya que la utilización de un mismo frasco, catarro tras catarro, favorece su contaminación por gérmenes. Es importante que cada niño tenga su propio dispositivo, para que no se pasen los virus de uno a otro, que lo harán de todas formas.

  • El empleo de medicamentos

No tiene grandes efectos como para recomendar su uso en todos los casos. Los antibióticos no acortan su duración ni hacen que no se compliquen. Su uso favorece el desarrollo de resistencias a éstos. Sólo los analgésicos-antitérmicos (paracetamol, ibuprofeno, etc.) y no de forma sistemática, sirven para aliviar los síntomas.

Si hablamos de los anticatarrales , su utilización no se recomienda por norma general por su dudosa eficacia y el riesgo de toxicidad, sobre todo en menores de 6 años. En el año 2008, la Food and Drug Administration emitió una recomendación para evitar la administración de cualquier medicamento para la tos o el catarro en niños menores de 2 años por el riesgo de intoxicaciones. En otros países, como Canadá, Reino Unido, Australia, Bélgica y Holanda, también se han desaconsejado su uso en los menores de 6 años, prohibiendo la dispensación libre de estos fármacos.

¿Pueden evitarse los catarros?

Hoy por hoy no hay una vacuna eficaz. Se debe a que son muchísimos los virus capaces de dar lugar a este cuadro clínico. El lavado de manos frecuente es uno de los mejores hábitos para no contagiar infecciones. Y , y eso es otro debate, no llevar a la guardería a un niño que ya está con un cuadro catarral.

¿Cuándo debo acudir al pediatra?

Normalmente se curan solos. Como hemos visto, no necesitan tratamiento con medicinas. Si además del cuadro catarral aparece fiebre y la fiebre dura más de 3 días, hay dolor de oídos, dificultad para respirar o decaimiento, es cuando debemos pensar en acudir al pediatra. Es decir, como decimos siempre, es cuestión de sentido común.

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