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¡CUIDADITO CON LORENZO!

22 julio, 2015

cuidados del solComo os contaba aquí, esto de la maternidad me ha hecho mirar al sol con otros ojos. Pocos años atrás mi amor por él era incondicional. Ahora, sin embargo, lo miro con mucho respeto. Es muy bueno pero en su justa medida. Por eso ahora le pongo condiciones para seguir adelante con nuestra amistad.

Para contarnos todo lo que necesitamos saber sobre los cuidados que debemos tener en cuenta a la hora de exponernos al sol, contamos hoy con la colaboración del Dr Agustín Rodríguez, pediatra del Hospital Vithas San José.

Os dejo con él.

Ya llega el verano y, después del largo invierno, todos estamos deseando ponernos al sol. Los niños, y en especial los menores de 3 años, son los más sensibles a los efectos de la radiación solar. Para prevenir este efecto del sol debemos establecer medidas de fotoprotección que prevengan la exposición excesiva a las radiaciones solares.

Las medidas de fotoprotección más importantes son:

  1. Evitar la exposición prolongada al sol, sobre todo en las horas centrales del día (12-17 horas)
  2. Buscar sombras en los espacios abiertos o proveerse de sombrillas (recordar que la sombra es el protector solar más efectivo y económico).
  3. Uso de fotoprotectores o filtros solares. Según su forma de actuar, pueden ser físicos o químicos. En los lactantes (menores de 6 meses), los físicos son los más recomendables. Se deben usar los de factor de protección alto, nunca menor de 15. Si se usan en la playa o la piscina deben ser resistentes al agua. Se deben poner 20-30 minutos antes de la exposición al sol. Usar una cantidad importante “ser generosos”. Aplicar en todas las zonas de piel que van a quedar expuestas, incluidos pies, orejas, cuello y labios. Si sigue expuesto al sol  se debe aplicar de nuevo cada 2 horas. El uso de crema solar no debe servir de excusa para evitar el resto de medidas de protección.
  4. Emplear gorros o mejor sombreros con ala. Utilizar ropas que cubran buena parte del cuerpo, como camisetas con mangas y pantalones tipo bermudas, cuando se permanezca en áreas soleadas.
  5. Llevar gafas de sol oscuras con filtro para rayos UV.

En cualquier caso, conviene que la exposición solar se realice de forma paulatina, aumentando gradualmente el tiempo que se está al sol.

Y recordad que en un día cubierto aunque las nubes atenúan la radiación UV, la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemarte, a no ser que las nubes sean bajas y gruesas.

Además de las medidas básicas para protegerse del sol, conviene saber qué es un golpe de calor y cómo reaccionar ante él.

Se habla de golpe de calor cuando la temperatura corporal pasa de los 40° C.

Hay que diferenciar entre:

Agotamiento por calor: es el cuadro más frecuente. Se debe a disminución del contenido de agua, de sales minerales o de ambas. Aparecen debilidad, náuseas-vómitos, anorexia, cefalea, mareo, calambres y, menos comúnmente, ansiedad, irritabilidad, sensación de desvanecimiento o incluso síncope. La piel puede estar pálida y sudorosa (pegajosa). La temperatura es normal o algo alta. Puede haber tensión baja sobre todo al estar de pie.

Golpe de Calor: Se considera una emergencia médica. Se caracteriza por:

Alteración del Nivel de Conciencia, Fiebre (> 39,5-40º C) y piel seca y caliente.

El riesgo es mayor si a lo largo de 48 horas se mantiene una temperatura ambiente superior a 32-34º C con humedad relativa por encima de los 50-60%.

¿Qué se puede hacer para prevenirlo?

  1. Evitar el ejercicio intenso en horas o ambiente de calor extremo. Ingesta adecuada de bebidas isotónicas antes y durante el ejercicio.
  2. Evitar exponerse al sol a temperaturas elevadas (horas centrales del día). Beber abundantes líquidos isotónicos. Descansar en ambiente fresco (utilizar aire acondicionado o ventiladores). Usar ropa liviana y de colores claros. Refrescarse con baño o ducha de agua fresca. .
  3. Nunca dejar a los niños solos en un vehículo cerrado.
  4. En el caso de síntomas de golpe de calor, llevar al niño a un sitio más fresco. Iniciar, de inmediato, el enfriamiento por métodos físicos: Aplicar compresas frías (preferentemente con hielo) de manera continuada; sobre todo en cuello, axilas e ingles. Usar ventiladores colocados directamente sobre el niño.

Como véis, son todo cosas bastante lógicas pero conviene tenerlas bien presentes en nuestro día a día durante los próximos meses. Espero que os haya gustado y os resulte útil.

El viernes os espero a todas para tomar un cafecito o, en mi caso un nesquik bien frío, y ponernos al día de cómo va el verano. Mi semana de momento está siendo movidita ;-)

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  • avatar
    Bea 23 julio, 2015 at 20:41

    Muy interesante, muchas gracias!!!