Montessori

EL ADULTO PREPARADO

28 septiembre, 2015

adulto preparado

Esta semana nuestra experta en Montessori Natalia Ángel os habla del cambio de mentalidad que tenemos que practicar los adultos a la hora de poner en práctica esta filosofía. Reconozco que, aunque os prometo que lo estoy intentando, resulta realmente difícil cambiar algunas actitudes que tenemos interiorizadas. Espero poquito a poco ir mejorando y que a vosotras también os sirva como guía.

¡Os dejo con ella!

¡A romper esquemas y olvidar prejuicios!

La semana pasada os hablé sobre el ambiente preparado y dejaba caer una frase simple pero tan profunda como el océano: ¡Menos noes y más explicaciones!

Más explicaciones, señoras y señores … lo que se traduce en MÁS TIEMPO, MÁS PACIENCIA, MÁS REFLEXIÓN, MÁS SINCERIDAD.

Y es que NO tiene dos letras y una explicación puede tener diez párrafos.
Así que si queréis evitar esos noes de los que os hablaba la semana pasada, además de preparar el ambiente, debéis prepararos a vosotros mismos.

El trabajo más arduo que debe hacer quien ACOMPAÑE a un niño es de reeducarse para cambiar los prejuicios que se tienen y así SERVIR mejor al peque.

La ACTITUD MONTESSORIANA puede resumirse en cuatro puntos:

  • CONFIANZA

Confía en tu retoño. Deja atrás el prejuicio de que los críos son torpes, buscan (y encuentran) el peligro, no son capaces de hacer esto o aquello… El otro día os decía que si no queríais que vuestro cachorro rompiera la vajilla de la tatarabuela, la pusierais ahí donde no llegaran sus manitas… pues bien, hoy voy más lejos aún: Déjala a su alcance y EXPLÍCALE que ésta se compone de objetos frágiles. Dile lo mucho que la aprecias y lo triste que estarás si se rompe uno de estos preciosos platos.
Incluso, ve más lejos y ENSÉÑALE con dulzura y PACIENCIA a llevar un pequeño plato (uno adaptado a su tamaño y fuerza) de un lado a otro de la casa. Dile que CONFÍAS en él/ella.
¿A que te atreves? Ya verás con el cuidado y la atención que tu chiqui transportará este precioso objeto. ¡Se te saldrán las lágrimas de ver su esfuerzo!

Esta confianza va en doble sentido: tú confías en él/ella y eso hace que él/ella confié en sí mismo/a.

Si tu chiqui es aún tan chiqui que no puede transportar nada, la confianza se puede transmitir de otras mil maneras. Déjalo gatear o arrastrarse libremente sin que sienta tu mirada, *EXPLÍCALE los peligros (escaleras, puntas de muebles, objetos pequeños, mascotas) desde muy temprana edad, sin dramatizar ni aterrorizarlo.

En fin, CONFIANZA, queridas y queridos amigos.

*Si, hasta a un pequeñísimo puedes explicarle. Si no directamente con la palabra, puedes usar el lenguaje de signos, onomatopeyas y mímicas :-)adulto preparado 2

  • RESPETO

Imagina que invitas a una amiga a tu casa, sirves el té y ella, sin darse cuenta, lo derrama sobre tu preciada y carísima alfombra persa… te imaginas diciéndole ¡Pon más atención! ¡Ten más cuidado la próxima vez! ¡Ves lo que has hecho! Te apuesto un arcoíris a que NUNCA te atreverías a decirle esto; en cambio, a tu retoño, carne de tu carne, seguramente te atreverías a decírselo y aún más, a gritárselo…no?
¿Por qué nos permitimos actitudes con los peques que nunca nos permitiríamos con un IGUAL? Será precisamente por eso… porque consideramos que el niño no es igual a nosotros, adultos y siendo desigual, asimismo lo serán las maneras de tratarlo?

Si tú, madre, padre, abuelo, abuela, acompañante de retoños, te has atrevido alguna vez o muchas veces, a hablar de este modo a tu “desigual”, te invito a hacerte la pregunta.

 El respeto tiene muchos matices. Otro de los “vicios” que tenemos los adultos, es asumir que tenemos derecho a TOCAR a los niños y niñas. Y esto ¡desde que están en el vientre materno!
¿Te atreverías a tocar la panza de tu vecina, prima, amiga, así, sin más? ¡A que no! Pero si esta panza esta inflada con una evidente mini persona en su interior ¡zas! El brazo se estira casi como reflejo para frotar el contenedor en plan “pidiendo un deseo a buda”.

Y ¿qué decir de las frotadas de cabeza, despeluques, achuchones, besos robados y caricias obligadas a los que se someten los chiquis, incluso con la autorización de los padres?
¿Dejarías tú que un extraño te frote la cabeza, te coja en sus brazos o te obligue a darle un beso? Entonces, ¿por qué no sigues las mismas reglas con el chiqui que está bajo tu protección?
¡Un poco de respeto, por favor! la primera frase del decálogo del Educador Montessori dice “Nunca toques a un niño a menos que él te invite (de una manera u otra)”

Sé gentil y respetuoso con tu hijo/hija. Si al querer coger el pan, riega tu café sobre la mesa, ENSÉÑALE cómo recoger el líquido con una esponja y dile con dulzura que la próxima vez puede acceder al pan desde otro punto de la mesa o pedirte GENTILMENTE que se lo pases.

En fin, como ya he dicho, el respeto tiene muchos matices, pero antes de actuar, te invito a hacerte la pregunta ¿Estoy actuando con respeto?

  • TENER EN CUENTA LAS ETAPAS DEL DESARROLLO

Las etapas de desarrollo ¡Otro tema que ameritará otro Post!
Pero para no dejaros sin nada, es más o menos lo siguiente: No le pidáis a un cachorro de dos años (periodo MUY sensible al lenguaje oral y al movimiento) que se quede calladito durante tu serie favorita o sentadito durante la cena francesa de navidad (que dura al menos cuatro horas, para vuestra información).

Tampoco esperéis que tu querido pre-adulto de 16 años (se oyen gritos de independencia) te acompañe con agrado a ir al médico, o te cuente su día, o te pida que le ayudes a escoger el outfit para la noche del viernes.

Pues eso, que tengas en cuenta dónde está parada esta criatura y no le pidas manzanas al naranjo.

  • OFRECER UN AMBIENTE FAVORABLE

Tiene que ver con el AMBIENTE PREPARADO, que ya conocéis.
Las palabras claves de este ambiente son: belleza, seguridad, orden, accesibilidad a diferentes actividades adaptadas a su momento (al periodo sensible y/o etapa de desarrollo en que esté el niño)

A demás, recuerda siempre que el adulto es MODELO DE CONDUCTA. Así, el trabajo del educador y por EDUCADOR me refiero a la persona que ACOMPAÑE a un infante, es, primero que todo, cuestionarse a sí mismo.

Aplicar la pedagogía Montessori es, ante todo,  cambiar la mirada tradicional que se tiene sobre la infancia y sobre la educación. Es guiar al niño y darle a conocer el ambiente de forma respetuosa y cariñosa. Es ser un observador consciente y estar en continuo aprendizaje y desarrollo personal. Se debe cultivar la humildad, para caminar junto al niño, aprender de él y juntos formar comunidad.

¿Caminas por este sendero?

Si aún no, ¡te invito a intentarlo!

Hasta la próxima!

NAT

 

 

 

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