Confesionario

¡FELIZ NAVIDAD!

22 diciembre, 2016

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*Foto de Lola Pisón

Llegando las navidades, la especie humana se divide en dos grupos: los que las aman y los que las odian. Pues os diré que yo soy la presidenta de honor del primer grupo.

Me encantan. El motivo fundamental es que adoro a mi familia y les veo mucho menos de lo que me gustaría y ahora de repente hay un montón de días casi seguidos para vernos y pasar ratos agradables juntos.

Pero hay muchos motivos más. Aunque también tengo que decir que otro de los importantes era el turrón y este año que estoy a dieta no lo voy a poder disfrutar tanto. Pero este es un tema aparte porque en breve os contaré también cuál ha sido la dieta que POR FIN me ha hecho tomármelo en serio y gracias a la que estoy empezando a ver resultados.

El caso es que por estas fechas siempre tendemos a hacer balance de cómo ha ido nuestro año y, al preguntarme qué ha sido lo mejor que he hecho en 2016, la primera respuesta que me ha venido a la mente ha sido: hacerme donante de médula.

Así como lo leéis. A pesar de que mi vida gira en torno a mis niñas y de que son lo que más quiero del mundo, lo mejor que he hecho este año no tiene nada que ver con ellas. O sí. Porque al hacerlo he contribuido a que el mundo en el que van a vivir sea un poquito mejor.

¿Os imagináis el lujo de poder salvar una vida? Y, yendo un poquitín más allá, ¿Os imagináis que esa vida fuera la de un niño como vuestro hijo?

Como muchos sabéis porque os lo he contado en alguna ocasión, mi padre murió de cáncer cuando yo tenía 25 años. Fue sin duda la época más difícil de mi vida. Él era para mí un pilar fundamental y verle sufrir de aquella manera y despedirme de él fue un proceso horrible.

Y, ahora como madre, saber que se está perdiendo ver crecer a sus nietas y que sus nietas se están perdiendo conocer a la gran persona que era su abuelo es algo que llevo bastante regular. Así que, solamente de pensar que al hacerme donante puedo llegar a ahorrar todo ese sufrimiento a una familia, se me ponen los pelos de punta.

Porque si pasar todo esto con un padre es horrible, no puedo imaginarme lo que tiene que ser pasarlo con un hijo. Y es que es tan, pero tan fácil hacerse donante de médula que estoy segura de que si os informáis bien viendo este vídeo y lo valoráis detenidamente vais a uniros al club. Porque no cuesta nada, no es en absoluto peligroso ni doloroso y la alegría inmensa y satisfacción personal que debe proporcionar saber que has salvado la vida de alguien debe ser indescriptible.

Y porque además estamos en navidad y en navidad la gente buena hace cosas buenas y sería precioso que los reyes trajeran a alguien una nueva oportunidad para vivir feliz y con buena salud gracias a ti. ¿A que sí?

Y así con el deseo de haberos hecho reflexionar un poquito y de que paséis una requetefeliz navidad, os dejo hasta la semana que viene.

Disfrutad de la familia y comed mucho turrón ;-)

Un beso gordote a tod@s!

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1 Comentario

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    Responder Ana 22 diciembre, 2016 at 22:18

    Yo también me hice este año donante de medula. Seria maravilloso poder ayudar a una persona a vivir. No creo q haya mayor regalo q la satisfacción de hacer algo tan importante por otro ser humano. Como dices…NO CUESTA NADA HACERLO. Animaos todos!!! Y por supuestisimo….FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO!!!

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