Confesionario

LA PRIMERA ECOGRAFÍA: CUANDO, DE REPENTE, TODO CAMBIA.

25 marzo, 2015

Primera ecografíaComo os contó mi peque la semana pasada, llevo unos días un poquito floja de inspiración a la hora de escribir y eso, si eres blogger, es un problema un poco grande. Como se me estaba echando el tiempo encima y aún no tenía ni idea de cómo enfocar este post sobre la primera ecografía, escribí a mis superamigasconsejeras para ver si me daban alguna idea que me ayudara a salir del bloqueo y…. ¡TACHÁN! Efectivamente, ellas tenían la respuesta, aunque ni siquiera ellas lo sabían. “Podrías desmitificar esas escenas televisivas en las que los padres lloran al oír el latido”, me dijeron.

JA JA JA

¿Perdón? ¿Desmitifi qué? La verdad es que como idea no está mal pero no seré yo quien lo haga. ¿Cómo voy a desmitificar esos momentos si los grabaron, precisamente, basándose en mujeres como yo? Como mucho, podría contribuir a hacer el mito más y más grande. Porque, si hay algo que tengo claro, es que la primera eco fue el momento más especial de todo mi primer embarazo y va camino de ser también el más especial del segundo, aunque, por supuesto, aún es muy pronto para decirlo.

Desde que vi asomar la segunda rayita del test de embarazo hasta que hicimos la primera ecografía fueron todo incógnitas. En mi caso, por lo menos, en los dos embarazos ha sido igual. Era como si aún no tuviera licencia para volverme loca de contenta y gritar a los cuatro vientos que estaba embarazada. Una mezcla entre mucha alegría contenida y una tremenda inquietud.

Hasta que, por fin, llegó el día de acudir a la cita en el Hospital Vithas San José. Una cita con la que llevaba muchísimo tiempo fantaseando y que se convirtió en uno de los momentos más intensos y emocionantes de mi vida.

Mis superamigas de las que antes os hablaba, y que, por cierto, aún no son mamás, también me decían que no entendían cómo en un hospital que, a priori, es un lugar frío lleno de médicos y enfermeras con batas blancas, se podía vivir un momento tan emotivo. Sin embargo, la respuesta es bien sencilla: las batas blancas no siempre son sinónimo de frialdad. Al fin y al cabo, quien las visten son personas y en su mano está el hacerte sentir cómoda, relajada, segura, tranquila y confiada. Para mí es absolutamente fundamental sentir que “conectas” con el ginecólogo y las enfermeras que te están atendiendo. En mi caso, fueron su profesionalidad y su trato amable y entrañable los que me hicieron darme cuenta de que estaba viviendo ese momento tan maravilloso en el lugar adecuado.

Una vez que llegas a la consulta y te tumbas en la camilla, es como si el mundo se paralizara. Primero le ves aparecer en la pantalla y te das cuenta entonces de que es verdad, de que hay un pequeño ser dentro de mí y de que tu vida ya nunca volverá a ser igual. Si ese embarazo es muy deseado y ha tardado en llegar, como fue nuestro caso la primera vez, el subidón de adrenalina es todavía mucho mayor, si cabe.

Pero lo mejor aún está por llegar. Una vez que le miden y te dicen que es del tamaño de una gominola de esas con forma de osito, llega el que para mí fue, sin duda, el momento más mágico de todos: escuchar su latido.

Sentí como si una locomotora pasara a toda velocidad por mi lado cambiándolo todo. Como si la vida, de repente, pasara de verse en blanco y negro a verse en color. Como si hubiera comenzado a sonar una nueva banda sonora más alegre, más intensa, más viva.

Me atrevería a asegurar que fue, incluso, más emotivo que el parto. Supongo que tendrá algo que ver que durante el parto tenía varias cosas más en las que pensar y estaba un poquitín más tensa que durante la eco. Llamadme rara.

Solo aparté los ojos de la pantalla para buscar la mirada de mi marido, su padre. Sus caricias en mi mano ya no eran suficientes. Necesitaba leer en sus ojos que estaba sintiendo lo mismo que yo y que estábamos juntos en esto. Me costó encontrarla. Estaba clavada en la pantalla del ecógrafo sin poder despegarse. Brillaba con fuerza.

Un escalofrío atravesó mi cuerpo de arriba a abajo cuando, finalmente, nuestras miradas se juntaron. Era la señal que estaba esperando. La señal de que, desde ese momento y para toda la vida, estábamos mucho más unidos de lo que nunca antes hubiéramos podido imaginar.

¿Cómo recordáis vosotras esa primera ecografía? ¿Fue también el momento más especial de vuestro embarazo?

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    Miriam 27 marzo, 2015 at 07:47

    Ainnnsssss…… Que lejos están ya esos días!!!! Mi primera eco no fue tan emocionante,fue para confirmar que estaba embarazada después de manchar varios días,así que cuando me lo confirmaron lo que sentí fue alivio……ya la de las 12 semanas fue mas emocionante,allí estabamos todos,mi marido mi madre y mi hermana,se veían sus manos y pies,y su corazón latia super fuerte y rápido….. La siguiente fue una extra que me hice en el trabajo…… Y me dijeron que era niño!!!! Ahí me acompaño una compi….;)))
    Y la verdad era que me encantaban las ecos,verle y que me dijeran que estaba bien me relajaba…..

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      Un chupete para mamá 27 marzo, 2015 at 19:35

      Sí, claro… Si estuviste manchando unos días, supongo que el alivio que sentiste en esa eco debió ser brutal.
      Qué fuerte que te acompañara una compi, ¿no? Mira que no llevar a tu marido… ;-)

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    Diario de una mami 25 marzo, 2015 at 23:14

    ¡Ayyyy! ¡Qué bonito!

    Para mí, bueno, para nosotros, también fue muy emocionante el momento de ver a nuestro garbancito por primera vez. Recuerdo que medía 10 mm. :)

    También recuerdo que las semanas desde que el test dio positivo hasta que tuve la primera visita con el gine, se me hicieron eternas. Sobre todo porque yo no tenía naúseas, así que era como si no estuviera embarazada.

    ¡Es tan maravilloso! :)

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      Un chupete para mamá 27 marzo, 2015 at 19:32

      ¡Totalmente de acuerdo con la eternidad de esas semanas! ¡¡¡Era como si no pasaran las horas!!!
      Me alegro de no ser yo la única que recuerda esa eco como super especial :-)

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    Ana 25 marzo, 2015 at 16:36

    Holaaaaaaas….. Ains como me gusta hablar de estos recuerdos….
    Pues la primera eco q nos hicimos fue por confirmar el hecho de q realmente estaba embarazada. Y no fue taaaaaaannnnn impresionante como lo fue para ti…. Asi q haciendo caso a tus superamigas….. Yo SI que voy a destruir ese maravilloso mito de las pelis americanas. En mi caso me tumbe en la camilla, me metieron una cosita por mi vagina ( yo pensaba q seria con cremita suave por la barriga pero NO!!!!) y en la pantalla aparecio algo parecido a un renacuajo… Era como si en mi tripa estuviese alojada una ana en desarrollo. Y cuando oi el corazon pues ya esta….. Sono y punto. Yo me fui tan contenta porque se habia confirmado mi embarazo. Para mi fue muuuuuucho mas especial la segunda, la primera por la SS. Ahi si q vi a jn bebe de 12 semanas totalmente formado y q estaba durmiendo con los brazos detras de la caneza como su mama y ahi si q no me pude aguantr las lagrimas y comence a llorar. Esa si q fue guay!!!!!!

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      Un chupete para mamá 27 marzo, 2015 at 19:31

      Jajajajaja. Osea que soy una ñoña total, ¿no? ¡Qué le voy a hacer! Me viene de nacimiento ;-)
      Para mí es que la de las 12 semanas fue bastante bajón, pero eso ya os lo contaré otro día detenidamente.
      ¡Besicos!