Salud

LOS CÓLICOS DEL LACTANTE, ¿QUÉ SON Y CÓMO SE PUEDEN TRATAR?

17 diciembre, 2014

Bebé llorando por cólicos

Si hay una palabra a la que tod@s l@s pamás tememos durante los primeros meses de vida del bebé, esa palabra es, sin duda, cólicos. Yo, por suerte, solo los sufrí cuatro días pero he hablado con pamás que han convivido con ellos durante dos meses enteros y creedme si os digo que han estado a puntito de tirarse por la ventana. Y es que si ya de por sí los primeros meses son duros, no te quiero ni contar si a todo lo que viene de serie, le tienes que sumar oír a tu hijo llorar sin consuelo durante horas y horas seguidas tanto de día como de noche.

Una de las formas más eficientes de tratar esta dolencia es la osteopatía. Para hablaros de por qué surgen los cólicos y cómo se pueden aliviar, contamos con Estíbaliz Markinez Iurre que, además de una amplia formación teórica sobre el tema y tratar día a día a muchos recién nacidos en su consulta de Igaro, centro de Fisioterapia y Osteopatía es madre de tres criaturas, nada más y nada menos.

¡Que hable la experta!

Los cólicos afectan aproximadamente al 20-30% de los bebés. Lo más habitual es que comiencen alrededor de la segunda semana de vida aunque pueden aparecer en cualquier momento dentro del primer mes y medio. Si conseguís superar esa barrera, os podéis considerar afortunados porque es bastante probable que vuestro peque no los vaya a sufrir. Aunque, como todo en medicina, esto no es una ciencia exacta y nunca se sabe.

Lo “bueno” es que por desconsolado, fuerte y prolongado que sea el lloro, el bebé evoluciona a un ritmo normal: crece y engorda adecuadamente y dentro de los dichosos percentiles.

La osteopatía es una de las formas más eficaces para tratar esta dolencia, y es absolutamente inocua y carente de contraindicaciones. Entiende la salud como la capacidad del organismo para recuperar el correcto equilibrio y funcionar como un conjunto armónico. Busca el origen de las dolencias en el organismo, las identifica y las relaciona para intentar eliminar el dolor concreto que existe en una parte del cuerpo y que perjudica el funcionamiento del resto de los órganos. En resumen, ofrece al cuerpo la capacidad de “autocurarse” volviendo a ejercer cada órgano sus funciones correctamente.

En el caso del cólico del lactante, el trabajo se centra, generalmente, en el cráneo o en el intestino del bebé, ya que se considera que puede estar ahí el origen de la dolencia.

Y bien, ¿por qué surgen los cólicos? Existen dos motivos fundamentales, aunque no son los únicos.

  1. Puede que la causa del dolor tenga su origen en el parto. Este proceso es potencialmente traumático para los bebés ya que los pujos a los que se someten tienden a comprimirlos entre los huesos de la pelvis de la mamá. El grado de estrés al que el niño está sometido depende de varios factores, como las horas de dilatación y expulsivo, la posición del bebé o el posible empleo de oxitocina o de anestesia epidural. Sin embargo, también el parto por cesárea puede ser traumático, a pesar de la ausencia de los movimientos. Dentro de esta situación, nos podemos encontrar con dos panoramas diferentes:
    • Durante este intenso viaje, los huesos del cráneo a veces se repliegan uno sobre otro de una determinada manera para amoldarse al tamaño de la pelvis de la mamá y poder atravesarla. Como consecuencia, sufre unas compresiones importantes que no pueden volver a su ser sin ayuda. Para que me entendáis mejor, del cerebro salen muchos nervios que recorren todo el cuerpo. Uno de esos nervios muy importante, el Vago, hace que los órganos de la digestión funcionen correctamente. Este nervio sale de un agujerito de detrás de la oreja, formado por dos huesos. Si ese pequeño orificio se ve comprimido, algo que es bastante habitual, los órganos de la digestión no podrán hacer su función como deberían. Descomprimir este agujerito puede ser la solución a su malestar.
    • También puede ocurrir durante el parto que el diafragma del bebé sufra un sobreestiramiento o sobreexcitación. Esto produciría una mala colocación del músculo y, en consecuencia, un mal funcionamiento del mismo. Y, ¿qué es el diafragma y por qué es tan importante? Para visualizarlo bien, debéis imaginar un paraguas abierto que separa los pulmones del abdomen o tripa. Además de ser un importantísimo músculo para la respiración, también lo es para regular la presión que se ejerce sobre el abdomen o sobre el intestino delgado y colon. Su incorrecta colocación es lo que hace que no pueda ejercer bien su labor de empuje para evacuar las heces o gases y es, básicamente, lo que causa el dolor y los lloros del bebé. En este caso, el tratamiento irá dirigido a conseguir que el diafragma pueda realizar bien su trabajo y a disminuir la presión extra que realiza sobre el abdomen.
  2. El segundo motivo que nos encontramos en bebés que padecen cólicos es una mala flora intestinal. La flora intestinal son miles de bacterias buenas que nos ayudan a hacer la digestión.
    En los bebés que toman leche materna esto está causado por la mala flora intestinal de la madre que se transmite al bebé a través de la alimentación. En este caso, el tratamiento irá encaminado primero a regular y mejorar la flora intestinal de la mamá a través de la dieta o, de ser necesario, prescribiéndole un probiótico (bacterias buenas para el organismo). Si esto no es suficiente, será el bebé quien deberá tomar el probiótico.
    En caso de lactancia artificial, se podría decir que las leches artificiales son menos ricas en “bacterias buenas” y es posible que haya que enriquecer el biberón con probióticos.

¡Ojo! La prescripción de un probiótico tiene que ser bajo la supervisión de un especialista y no vale cualquiera.

Si el caos se ha establecido en vuestra familia: buscad un buen osteópata que pueda ayudaros a restablecer la salud de vuestro bebé. No somos magos y no podemos ayudar a vuestros peques en una sola sesión pero veréis los efectos desde el primer tratamiento.

¡Os esperamos!

Y recordad que, para cualquier tipo de duda al respecto, nuestra experta está a vuestra entera disposición. ¡No os cortéis! ¡Disparad por esa pantalla!

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1 Comentario

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    Responder Sonia (la mamá de Álvaro) 19 diciembre, 2014 at 00:27

    Madre mía, no tenía ni idea de muchas de las cosas que cuentas en el post. Por suerte Alvaro sufrió los cólicos solo durante unos días y aun así es muy duro verlo llorar desconsoladamente. Ojalá que gracias a la osteopatia se solucione el problema de muchos niños y muchos papás.

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