Confesionario

LUCHA DE MADRES

11 febrero, 2015

lucha de madresNunca me ha gustado competir. Seguramente tendrá algo que ver que toda mi vida he sido nula para el deporte. Y es que claro, yo era la mejor de mi clase en tocar la flauta y en hacer análisis sintácticos pero de eso nunca había campeonatos, ni daban medallas, ni nada. Si querías competir, tenía que ser en deporte y yo, de eso, pasaba mil.

Sin embargo, desde el momento en que me quedé embarazada me di cuenta de que, muy a mi pesar, había entrado en una competición por tener el mejor embarazo, el mejor parto y el mejor hijo. Aunque, si esa carrera no era la mía, siempre podía aspirar al premio de consolación de tener el peor embarazo, el peor parto y el peor hijo. Pero a uno de los dos trofeos tenía que optar. No cabía la posibilidad de quedarme al margen de la lucha.

La cosa funciona más o menos así: todo el mundo te pregunta qué tal va el embarazo, cómo fue el parto y cómo se porta tu bebé… y tú tienes que elegir en cuál de las dos ligas vas a jugar y contestar en consecuencia.

Conversación para optar a la LIGA DE HONOR

  • Pues yo tardé seis meses en quedarme embarazada.
  • Yo tuve mucha suerte y me quedé a la primera. Bueno, en realidad no fue suerte, es que nosotros hicimos las cosas bien

  • El parto? ¡Una tontería! Cuatro empujones y ya estaba fuera. Un par de puntitos nada más.
  • Mi parto fue una maravilla. El momento más maravilloso de mi vida. Salí del paritorio bailando flamenco de felicidad.

  •  Mi princesa es muy buena. No hace otra cosa que comer y dormir. Solo llora si tiene sueño o hambre.
  • Pues el mío sí que es bueno. Después de cuatro meses, aún no le he oído llorar. Solo gruñe un poquitín cuando quiere comer.

Conversación para optar a la LIGA DE CONSOLACIÓN

  • Me pasé los tres primeros meses del embarazo vomitando día y noche. Era una sensación horrible el estar todo el día mareada.
  • Lo mío fue peor: Los vómitos me duraron hasta el final del embarazo y, por si fuera poco, desde el sexto mes tuve una ciática que no me dejaba ni andar así que pasé los tres últimos meses tumbada en la cama.

  •  Para cuando llegué al hospital ya estaba demasiado dilatada y no me pudieron poner la epidural. Además, me tuvieron que hacer episiotomía y llevo dieciocho puntos ahí abajo.
  • Lo mío fue peor: mi parto se torció y, después de 37 horas de contracciones, me tuvieron que hacer cesárea. Se me ha quedado una cicatriz horrible que va casi de cadera a cadera.

  •  Mi hijo no duerme más de tres horas seguidas.
  • ¡Tres horas, dice! ¡El mío es mucho peor! ¡No pega ojo en toda la noche!

Aunque, por desgracia, la cosa no termina ahí. Una vez que nace el bebé, empieza la carrera más dura de todas: la carrera por ser la mejor madre. Os puedo asegurar que es realmente agotadora. Yo me rendí hace bastante tiempo. Ya os he dicho antes que mi espíritu competitivo brilla por su ausencia. Bastante tengo yo ya con hacer las cosas lo mejor que puedo como para MALgastar tiempo, energía y saliva en compararme con las demás. Paso mogollón.

Y es que, creo que al final esta situación es como todo en la vida: ni creo que nadie haya tenido el embarazo perfecto, ni el parto perfecto ni el bebé perfecto ni sea la madre perfecta. Y, además de que creo que no es posible, también estoy segura de que no tendría gracia. Apreciamos que ha salido el sol cuando ha estado lloviendo. Apreciamos que nuestro bebé se ha dormido si antes ha estado llorando. Es necesario pasar por pequeños baches, hay que aceptarlos y afrontarlos. No solo nos enseñarán sino que nos aliviarán cuando pasen y nos harán sonreír con más fuerza.

Abandoné la competición porque vi que no todo en lo que vivía era perfecto ni todo lo que sentía era un horror pero sobre todo abandoné la competición porque no quiero que todo sea maravilloso, lo que quiero es vivirlo con mi niña. Y eso es lo que estoy haciendo, vivir lo bueno y lo malo pero vivirlo de verdad.

Toda esta reflexión, ha venido después de que, la semana pasada, llegara a mis manos un excelente video que refleja precisamente la lucha existente entre madres y cómo, por mucho que compitamos entre nosotras, a la hora de la verdad, todas jugamos en el mismo equipo.

Espero que os guste y os emocione tanto como a mí.

¿Cómo habéis vivido vosotras esta situación? ¿En qué liga jugáis? ¿Aún seguís compitiendo o ya habéis abandonado como yo? ¿Cuál ha sido la frase más absurda que habéis escuchado dentro de la competición?

You Might Also Like

10 Comentarios

  • avatar
    Responder Maricarmen Lop [Desvaríos de una Madre] 12 febrero, 2015 at 10:43

    Pues yo soy extremadamente competitiva (eso sí de deporte cero o bajo cero), pero en cuanto al tema de maternidad intento morderme mucho la lengua, jeje. Eso sí de vez en cuando va bien desahogarse o mostrar lo orgullosa que estás de tu peque por este o aquel logro, pero sin ánimo de competir ;)

    • avatar
      Responder Un chupete para mamá 12 febrero, 2015 at 21:10

      Ese es el tema. Yo creo que hay veces que me dejo llevar pero es precisamente por el orgullo que me invade con solo mirar a mi niña cómo me trae las botitas cuando se lo pido, por poner un ejemplo tonto… Es que es taaaaaaaaaan monaaaaaaaaa ;-)

  • avatar
    Responder Y, además, mamá 12 febrero, 2015 at 10:29

    ESa competición está ahí, tienes toda la razón. Pero depende también de la persona, no olvidemos a las señoras mayores cenizas que siempre están peor que su amiga porque tienen todos los males. Me gusta la gente que afronta los problemas y desafíos con entereza y que lleva la procesión por dento. Aunque hay que quejarse a veces, y yo quizá lo haga demasiado ;)

    • avatar
      Responder Un chupete para mamá 12 febrero, 2015 at 21:12

      Sí, claro. El “lo mío es peor” lleva ahí toda la vida y afecta a todas las edades, desde la infancia a la vejez independientemente de que estés o no embarazada o seas madre. Yo tampoco soy de quejarme mucho aunque es cierto que, de vez en cuando, es inevitable.

  • avatar
    Responder Mamá&nené 12 febrero, 2015 at 08:37

    Si he observado que lamentablemente se da, pero depende de cada una sentirse afectada. El embarazo, el parto, la crianza, el desarrollo del niño, son diferentes en cada caso, así que comentarios infortunados deberían ser solo ignorados por el bien de una y sobretodo de nuestros hijos.
    Interesante post.

    • avatar
      Responder Un chupete para mamá 12 febrero, 2015 at 21:14

      Pues sí. Hay que tratar de ignorar todo este tipo de comentarios negativos porque no traen absolutamente nada bueno. Con lo bonito que es vivir felizmente y dejar vivir a los demás :-)

  • avatar
    Responder Miriam 11 febrero, 2015 at 17:53

    Verdad verdadera!!!!! ni de lo bueno lo mejor, ni de lo malo lo peor. El mío dormira mejor,comerá peor, andará antes, hablará después….. O que si la teta, el carro, porteo, colecho o no……. Que mas da? Cada una intenta hacer lo que mas le conviene a su familia o lo que cree que es mejor, y punto. y, por supuesto, cada niñ@ es un mundo, y cada pama es un mundo, por lo tanto cada uno lo vive de diferente manera. Si no, que gracia tendría todos iguales? Se acabaría la competición!!!!

    • avatar
      Responder Un chupete para mamá 11 febrero, 2015 at 23:03

      Efectivamente, cada uno somos un mundo y, si hay algo que está claro, es que todas lo hacemos lo mejor que sabemos y podemos y que nadie mejor que una misma para conocer qué es lo mejor para su propio hijo ;-)

  • avatar
    Responder Baberos Y Claquetas 11 febrero, 2015 at 16:25

    A mi estas situaciones me pueden, directamente no entro al juego. Comencé a vivirlas durante el embarazo y opté por escuchar y sonreír. No entiendo como pudiendo hacer piña entre nosotras nos lanzamos a competir por estas chorradas. Un besazo y genial post!

    • avatar
      Responder Un chupete para mamá 11 febrero, 2015 at 23:01

      ¡La técnica de escuchar y sonreir me parece la más sabia de todas! Yo tampoco lo puedo entender, la verdad pero es que ¡hay veces que te insisten tanto que es casi imposible salir del bucle!

    Dejar un comentario