Confesionario

MI PEQUEÑO CAMPO DE BATALLA

4 marzo, 2015

Campo de batalla

Una lata de aceitunas en la bañera y un brick de tomate frito en la lavadora. Son solo dos ejemplos de lo que os podéis encontrar un día cualquiera si venís de visita a mi dulce hogar. Sé que seguramente pensaréis que me los he inventado para que el post quede como más gracioso. Ya me gustaría.  Son totalmente verídicos y están basados en hechos reales de esta misma mañana.

Y es que resulta que hace algo más de un par de meses que mi niña comenzó a andar y, para nuestra desgracia, descubrió que los armarios y los cajones no solo pueden abrirse si no que, además, normalmente están llenos de cosas súper interesantes nunca antes vistas. Y es ahí donde realmente reside el problema porque claro, ¿Quién puede resistirse a ver un armario lleno de latas de conservas y no vaciarlo por completo? Algún raro habrá por ahí que no disfrute con ello pero, vamos, lo más normal del mundo es dar rienda suelta a la diversión y repartir todas las latas por el suelo de la cocina o, incluso, por el de toda la casa sin límites.

Otra fuente inagotable de diversión es la lavadora. Hoy me he encontrado toda la ropa que había dentro, tirada en el suelo de la cocina. Pero no os creáis que estaba tirada ahí sin ton ni son. Qué va. Estaba colocada en un perfecto montoncito y, para darle un poco de gracia, mi pequeña artista había puesto estratégicamente unas quince o veinte nueces esparcidas por encima. Era como un original árbol de navidad decorado con bien de estrellitas. Al verlo, inmediatamente me ha venido a la cabeza la posibilidad de hablar con los de ARCO para ver si les interesa exponerlo en uno de sus stands. Quién sabe dónde puede encontrar una la fama.

Lo del papel higiénico es un mundo aparte. El perrito de Scottex es un novato al lado de mi pequeña enmomiadora. Cuando menos me lo espero aparece en la cocina sujetando uno de los extremos del rollo en cuestión y ofreciéndomelo con cara de “mira mami, lo que soy capaz de traer desde el baño para ti porque te quiero”.

Pero lo peor de todo es, sin duda, cuando coge algo que nosotros utilizamos y necesitamos con frecuencia sin que nos demos cuenta y luego nos volvemos locos para encontrarlo.

La semana pasada, sin ir más lejos, el teléfono inalámbrico estuvo dos días desaparecido. Resulta que a mi niña le gusta hacerse la ejecutiva ocupada y se pasea por la casa pasillo arriba, pasillo abajo chillando hablando por teléfono y agitando la mano que le queda libre como si estuviera a punto de cerrar una venta de dos millones de dólares. En una de estas llamadas, parece ser que discutió con su jefe de New York y, en venganza, decidió dejarle hablando solo y abandonar el teléfono en el cajón de la cuna.

Nunca he sido una maniática del orden, ni muchísimo menos. De hecho, podría decirse que, en alguna época de mi vida, el caos ha gobernado mi habitación pero nunca antes había llegado a estos extremos. Me paso unas dos horas diarias soñando despierta con cómo de maravillosa sería mi vida si pudiera hacer como Mary Poppins y poner todo en su sitio con solo hacer chas chas con los dedos.

Como os podréis imaginar, todo esto va totalmente en contra de uno de los objetivos que me había planteado para este año que era el de no MALgastar energía. Tras mucho darle vueltas, he tenido que tomar una determinación. Si quiero cumplir con mi objetivo, tengo que asumir que durante los próximos meses (o años, ya se irá viendo) mi casa va a ser algo muy parecido a un campo de batalla. Solo por la noche, una vez que la princesa se haya ido a dormir, el reino podrá disfrutar de un pequeño “alto el fuego”. Pero las trincheras permanecerán en su sitio esperando que toque la diana para volver a empezar una nueva ofensiva.

¿Y vosotras qué me contáis? ¿Cómo conseguisteis superar esta fase? ¿Se adueñó también el caos de vuestras casas o son solo cosas mías?

 

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8 Comentarios

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    Responder Socorro que soy mamá 5 marzo, 2015 at 11:36

    Si ves mi casa alucinas, miles de juguetes que me paso el día recogiendo y al final juega con los cacharros de la cocina, y encima lo que tu dices lo mete en sitios como la bañera, la lavadora, debajo de la colcha, y sitios que seguro aún no he encontrado…jajaja, lo de la lavadora es algo único, yo me encontré a la niña dentro de la lavadora con los pies colgando, por que se le ocurrió meter pinzas dentro y luego no podía cogerlas….. en fin paciencia que no nos queda otra….

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      Responder Un chupete para mamá 5 marzo, 2015 at 20:07

      Jajajaja ¿Dentro de la lavadora? Yo hasta ahí aún no he llegado pero no me extrañaría nada que ese fuera el siguiente paso… Hay que tomárselo con humor porque si no nos podemos volver locas!

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    Responder Diario de una Mami 4 marzo, 2015 at 23:16

    Nuestra casa es el reino del caos y de las migas. Nos pasamos el día barriendo, pero es que Pegoti se pasa el día comiendo pan, así que es imposible! Ahora mismo tengo a mi derecha un montón de ropa que ha sacado de una bolsa que nos han prestado. No importa que yo la guarde, mañana volverá a estar ahí. ;) En fin, cuando sean mayores echaremos de menos todo esto, ¿no? :)

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      Responder Un chupete para mamá 5 marzo, 2015 at 20:08

      Eso es positivismo, sí señora ;-) ¿En serio crees que lo echaremos de menos? No sé yo qué decirte… Otras cosas sí pero esto justamente no creo yo que lo recuerde con añoranza.

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    Responder Madreyautónoma 4 marzo, 2015 at 12:47

    Nosotros estamos en la misma etapa ahora. Nosotros lo que intentamos hacer es decirle donde va cada cosa, mandarle a “hacer recados” y demás juegos. Al principio no hacen ni caso, pero poco a poco hemos conseguido que cierre las puertas de los armarios cuando termina de jugar y a veces hasta vuelve a meter dentro todo lo que había en el suelo.

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      Responder Un chupete para mamá 5 marzo, 2015 at 20:11

      Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. ¡Lo de mandarle cosas está guay! Nosotros también nos pasamos todo el día diciéndole: “Llévale esto a papá, tráeme el mando de la tele, enséñale a la abuela dónde se guarda esto” Es taaaaaan emocionante cuando te hacen caso :-)

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    Responder Miriam 4 marzo, 2015 at 11:50

    Creo que cualquier escenario de cualquier guerra estaba mas ordenado que mi casa….. Pelotas en la cocina, tuppers en la bañera, móviles en la lavadora (que tendrá la lavadora que a todos les apasiona…..) y el papel higiénico!!!! A la que te descuidas,ya esta liada…… Yo opte por ir cerrando puertas,sobre todo las del baño,porque el grifo del bidé le traía loquito!!! Así que agua fuera y puertas cerradas. Ahhh!!!! Y el ratón del ordenador y el teclado!!!! Mi pequeño cavernícola la verdad es que no deja sitio por explorar ni objeto por inspeccionar….. Y creo que esto va a durar muuuuucho tiempo…… Así que me armare de paciencia,y lo del orden…… Pues bueno….. A ratos…… Dura lo he esta en la guarde!!!!

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      Responder Un chupete para mamá 5 marzo, 2015 at 20:12

      Lo de cerrar puertas es una buena solución pero no acabo de interiorizarla. Siempre se me olvida y cuando me doy cuenta ya es demasiado tarde :-(

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