Confesionario

MISS SIMPATÍA JUNIOR

25 febrero, 2015

niña saludando

Cuando mi hija la modelo se presente a los certámenes de belleza no sé en qué puesto quedará. Aún es pronto para saber cómo se va a desarrollar su carrera pero, lo que tengo clarísimo, es que la banda de Miss Simpatía nos la traemos para casa seguro.

Y es que la niña es simpática hasta decir basta. Le hemos enseñado que hay que saludar a la gente y podría decirse que se ha aprendido bien la lección. Saluda a todo lo que se pone delante. Si vamos por la calle andando cogidas de la mano, en cuanto ve aparecer a alguien en el horizonte, frena en seco, me suelta y empieza a agitar su manita a toda velocidad. No importa si es conocido o no. De hecho, da lo mismo que no sea persona. Cuando ve un perro le saluda con el mismo énfasis que a cualquiera de nosotros.

Y voy aún más allá porque puedo decir, incluso, que da lo mismo que sea un ser vivo o no. Ella saluda. Siempre. Desde que empezó a andar me acompaña persigue por toda la casa las 24 horas del día. Lo de ir al baño en soledad se ha acabado para mí. Ella siempre está ahí controlando que no haya complicaciones y, mientras yo hago mis cosas, ella saluda efusivamente al patito de goma que hay en la bañera. Y me mira para que yo entone lo de “¡Hola, patito!”. Cuando salimos de casa también se despide de ella, no vaya a ser que se enfade y no nos deje volver a entrar. Y, por supuesto, yo tengo que recitar el “¡Adiós, casita, adiós!” porque si no, el ritual no tiene gracia. No voy a negar que al principio me sentía un poco rara diciendo esas cosas pero ahora ya las he interiorizado como si fueran normales y me salen solas. Confieso que cada vez que salgo de casa sin ella, pienso para mis adentros “¡Adiós, casita, adiós!”. Y el día menos pensado… ¡lo diré en alto cuando salga el vecino!

El problema es, que hay gente para todo en la vida y, aunque casi siempre le devuelven el saludo con una amplia sonrisa, hay veces que la pobrecita no es correspondida. Y no hablo de los perros y los patitos de goma. Hay personas que, por increíble que parezca, no le dicen adiós. Reconozco que la mayoría de las veces es porque no se han percatado de la situación pero hay algunos que le ven (y me oyen a mí decir “Adiós, señor/a, adiós”) y no le contestan. La pobre no entiende nada y su cara se convierte en un poema. Después me mira como pidiéndome explicaciones pero, la verdad, yo tampoco lo puedo entender. ¿Cómo puede alguien negar el saludo conscientemente a una cosita tan adorable?

Pero, así como digo una cosa, digo la otra. La niña, de simpática que es, a veces cansa. Y es que, aunque no puedo entender que haya gente que pasa sin saludarle, entiendo perfectamente que la gente tiene otras cosas que hacer y que, con saludar una vez (o, si me apuras, dos o tres) es suficiente. Incluso puedo entender que lleguen a sentirse ridículos, metidos en el “bucle del saludo-sonrisa”. Pero ella no. Ella cuando pilla por banda a alguien que le responde le puede estar saludando eternamente, lo que genera situaciones un pelín incómodas cuando estamos en lugares cerrados y sin escapatoria como, por ejemplo, la sala de espera del médico o, sobre todo, el autobús. La gente baja la vista, me mira a mí solicitando algo… pero ¿qué? ¿qué puedo hacer? ¿Cómo le explico que el octavo saludo-sonrisa ha dejado de tener gracia? ¿Se habrá bajado alguien antes de su parada para evitar el bucle? ¿Empeorará la situación cuando aprenda a hablar? “¡Hola! ¡Hola! ¡¡¡Holaaaa!!!!!”

¿Conocéis esa sensación? ¿Vuestros peques también son la simpatía personificada? ¿Qué hacéis cuando se generan esas situaciones incómodas?

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  • avatar
    Miriam 27 febrero, 2015 at 06:41

    Ayyyy!!!! Esas sonrisas infinitas mirándote fijamente!!!!! Ese es aimar…… Si le sonríes,seguimos….. Y encima me da vergüenza….. Si no me haces caso,te sigo mirando y sonriendo!!!! Yo soy de las que entro en el bucle con el niñ@ en cuestión….. Sigo a lo mío y de vez en cuando le miro,le sonrió,le saco la lengua….. Alguna vez he ganado yo!!!!!

    • avatar
      Un chupete para mamá 27 febrero, 2015 at 17:39

      ¿¿¿Qué has ganado??? Venga yaaaaaaaaaa. No te creo ;-)