Confesionario

¿Y YA SABES SI VA A SER NIÑO O NIÑA?

6 mayo, 2015

niño o niñaLa primera pregunta que te hacen cuando dices que estás embarazada casi siempre es ¿Y sabes ya si va a ser niño o niña? Es un acto reflejo. Algo que sale de la boca de las personas sin pensar. Da igual que la criatura en cuestión aún no tenga ni siquiera brazos. Eso no importa nada porque todo el mundo sabe que, una vez que el esperma alcanza el óvulo, se forman por este orden: el corazón, el cerebro y ¿¿¿los genitales???

Pero, a decir verdad, es también una de las cosas en las que más piensan los futuros papás cuando se enteran de que la cigüeña está de camino. Está claro que lo importante es que venga sano pero, no nos engañemos, cuando vas a la eco de las doce semanas y te dicen que el bebé está perfectamente pero que aún es pronto para saber el sexo, te llevas una mini decepción. No disgusto, ni mucho menos, pero para tus adentros dices: “Jopeeeeee yo quería sabeeeeeeer”.

Tengo que decir que a mí esta segunda vez me daba bastante igual, la verdad. Por una parte prefería que fuera un niño, sobre todo porque era lo que más ilusión le hacía al papá y también un poco por eso que se dice de que las niñas quieren más a los papás y los niños a las mamás. Puede que sea una chorrada pero, ¿y si va y resulta que es verdad? A ver si, después de 82 semanas de embarazo (que se dice pronto) y dos partos, me van a hacer boicot en casa y me tengo que quedar yo mirando mientras ellos remolonean todos juntos en la cama del amor venga darse besos y abrazos. Ni hablar del peluquín.

Sin embargo, por otra parte, creía que si venía otra niña sería mejor para Aitana. No sé por qué pero tengo la sensación de que las relaciones entre hermanos del mismo sexo son más especiales. Yo tengo un hermano “pequeño” y siempre hemos tenido una buena relación. Le quiero mucho, muchísimo, como solo a un hermano se le puede querer pero hay cosas que unen mucho y que no hemos podido compartir. Y me estoy refiriendo a cosas como ir de compras, robarle ropa del armario, hacer cursos de maquillaje juntos, hablar de nuestros ligues, etc…

Así que, aunque no tenía una preferencia clara, no había podido evitar ir haciendo balance de los indicios que me hacían inclinarme a pensar que iba a ser de uno u otro sexo:

  • Según el calendario chino que en el primer embarazo acertó que iba a tener una niña, esta vez iba a ser niño.
  • Según vaticinó este verano una vecina del pueblo de mi marido mirando la dirección del remolino que tiene en la cabeza mi primogénita, también iba a ser un niño clarísimamente.
  • Según la creencia popular de que si es niño estás guapísima y radiante durante todo el embarazo y si es niña estás feísima desde el principio hasta el final, no cabía ni un atisbo de duda de que iba a ser niña.
  • Y ya basándonos en teorías un poco más científicas parecía claro que iba a ser otra niña porque:
    • El día de la concepción fue un día antes de la ovulación. Parece ser que hay un “truco” para ayudar a la naturaleza a elegir el sexo del bebé. Obviamente no es 100% fiable pero tiene su lógica. Como es algo bastante científico y yo soy muy de letras prefiero que lo leáis bien explicadito en este enlace.
    • El maldito acné me tiene la cara hecha un desastre. En el primer embarazo ya sufrí sus efectos y una enfermera apostó conmigo a que sería chica porque, según me dijo, eso suele pasar cuando hay un exceso de hormonas femeninas en el cuerpo. No siempre que es una niña aparece el acné pero casi siempre que aparece acné es porque hay una niña.

El caso es que, a las 16 semanas ya no podía más con la intriga y pedí cita para hacerme una ecografía en el Hospital Vithas San José y así desvelar de una vez el misterio.

Y para allí que nos fuimos. Tengo que confesar que, según se iba acercando la hora, los nervios iban en aumento. Parece ser que me importaba un poquito más de lo que creía.

Una vez dentro del hospital, cuando llegué a la planta de maternidad me envolvió una sensación de enorme tranquilidad y de que todo lo que iba a pasar allí dentro iba a ser bonito. Es increíble cómo puede afectar en el estado de ánimo de alguien la empatía con la que le tratan y, aunque parezca una tontería, la decoración del lugar donde se encuentra. Y es que está todo tan mono que hasta le dan ganas a una de ponerse de parto allí. Otro día os enseñaré fotos de toda la planta para que veáis exactamente a qué me refiero.

Por fin llegó la hora de la consulta y de tumbarme en la camilla. El ginecólogo, encantador, por cierto, se puso manos a la obra y, más o menos en tres segundos, nos dijo que ya sabía qué sexo era. Me pareció increíble. ¡Yo aún no había conseguido ver ni la cara y él ya lo sabía! Sin embargo, prefirió darle un poco de misterio y se lo guardó en secreto hasta que vimos que todo lo demás estaba bien. Me pareció una gran estrategia porque así consiguió que le escucháramos absolutamente todo lo que decía hasta la frase final: “Bueno, pues, como habéis podido ver, la niña está perfectamente”.

¡Otra niña! Miré al padre y a su cara de “ya lo sabía yo” y de “jo, me quedo sin niño”. Y, para mi sorpresa, en mis adentros más profundos también sonó esa frasecilla. Yo creía que me daba igual y, de hecho, ahora mismo veo todo ventajas a que sea otra niña pero, en aquel momento, tengo que reconocer que, durante unos segundos, sentí una pequeña mini decepción.

Pero fueron solo unos segundos. Para cuando salimos de la consulta ya no me cabía la sonrisa en la boca. ¡Otra mini-yo de camino! Como sea taaaaaaaaaan mona como su hermana, ya se pueden ir preparando todos los niños del mundo para caer rendidos a sus pies ;-)

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  • avatar
    Bea 6 mayo, 2015 at 18:55

    Una niña! Que bien! Yo tambien espero niña y estoy encantada. Nuestro primer hijo es niño y no sé si será verdad que son más de la madre pero para él soy su persona preferida del mundo. Yo creo que es porque soy su madre y no tiene nada que ver con que sea niño…ya veremos que pasa con la brujilda en camino…

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    Mami Reciente Cuenta 6 mayo, 2015 at 13:26

    Hola!!

    ¡Otra niña! Bieeeeeeen!!! Yo la verdad es que me daba igual saber qué venía, pero en casa había disputa. Mi marido quería niña y mi madre niño. La gente cuando me veía me decía eso de: uyyyy, pero que guapa!! seguro que es niño. Y yo les contestaba que no creía en esa creencia popular, que mi cuñada tuvo un niño y la pobre iba hecha un cromo. Le salió vello por toda la cara, granos, … Ufff pobreta.
    Pues nada, niña!!! una niña preciosa, de anuncio. ¿Qué voy a decir yo que soy su madre! jejejejejejejejeje.

    Eso sí, lo supe antes de lo esperado. Porque tuve que hacerme la prueba para ver si todo iba bien ahí dentro. Y con los resultados vino un rotundo: NIÑA!

    Saludos

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    Yolanda T.N. Una mamá sin mala leche 6 mayo, 2015 at 12:07

    Enhorabuena!!
    Yo no quise saber el sexo de mi bebé, y eso que soy primeriza. Lo supe en quirófano cuando lo sacaron por cesárea. Es uno de los mejores recuerdos que guardo de mi parto (el resto fue bastante horroroso debido a las circunstancias).
    Escribí un post al respecto en mi blog, te lo enlazo por si te apete leerlo http://unamamasinmalaleche.blogspot.com.es/2015/01/nino-o-nina-recordandomiembarazo.html
    De nuevo mi enhorabuena, y aunque parezca un tópico, lo importante es que venga bien y sana!!!
    Mil besos