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VACACIONES EN EL MAR II. PROGRESAMOS ADECUADAMENTE

16 junio, 2015

vacaciones con bebésComo ya os conté la semana pasada, nuestras primeras vacaciones con la niña fueron de todo menos idílicas. Sin embargo, la buena noticia es que, como de los errores se aprende, la primera tanda de vacaciones de este año ha ido mucho mejor.

Lo primero que corregimos fue la distancia al destino. Cambiamos Tossa de Mar por Salou y, en vez de salir desde Vitoria, salimos desde Pamplona. Así aprovechamos para ver a la abuela de la criatura y, de paso, nos quitamos una hora de viaje. Total, que en vez de casi 8 horas de coche del año pasado, este año nos quedamos con cinco horitas escasas. Tengo que decir que el último tramo la niña ya se empezó a cansar pero fue infinitamente más llevadero que el viaje a Tossa.

En cuanto al destino, Salou tiene muy poco glamour y lo sé. No es ni pintoresco, ni “con encanto” pero después de mi experiencia del año pasado, lo único que quería era un sitio donde:

  • tuviera el buen tiempo más o menos asegurado
  • pudiera encontrar un alojamiento a un precio relativamente barato
  • que estuviera a una distancia razonable (de no más de cinco horas) de nuestra casa

El segundo punto que cambiamos fue el tipo de alojamiento: apartamento en vez de a un hotel. Acierto total. Para reservar los alojamientos casi siempre utilizo la web de booking.com y tengo muy en cuenta los comentarios de los usuarios. Alguna vez me he llevado alguna sorpresa desagradable pero, por lo general, es garantía de éxito.

De entre las opciones que aparecían con nota de “Muy bien”, elegimos la más barata y la verdad es que no tengo ninguna queja. Si estáis dudando sobre dónde alojaros en Salou, os recomiendo 100% los Apartamentos Cye Salou. El personal es súper amable, está situado en pleno centro del pueblo y bastante cerquita de la playa y los apartamentos son amplios, limpios y cómodos. Yo soy bastante exigente con los colchones porque tengo muchos problemas de espalda, especialmente ahora con el embarazo, y la verdad es que dormí como una reina.

Y, puestos a ser positivos, os voy a contar un punto muy favorable que he descubierto a esto de veranear en Salou, especialmente si viajáis con niños un poquitín más mayores: ¡Es como ir a un campamento de inmersión lingüística en inglés pero sin tener que mandar a los niños a Inglaterra pagando un pastizal! Lo de ir a un sitio de vacaciones y estar rodeado de guiris tiene de malo cosas como que normalmente la oferta gastronómica es bastante peor de lo que estamos acostumbrados. Sin embargo, tiene algo muy bueno: si tus hijos quieren tener amiguitos en la piscina, no les quedará otro remedio que poner en práctica el inglés que han aprendido durante el curso.

Pero, una vez superados los puntos más importantes para estar agusto en las vacaciones, quedaba otro tema crucial: ¿Le gustará a Aitana la playa? ¿Le dará miedo el mar? ¿Le dará repelús la arena? Pues bien, para mi desgracia y para regocijo de su padre: no, sí y sí. La niña no quiere saber nada ni de pisar la arena ni de bañarse en el mar.

Sin embargo, poco a poco, fuimos incorporando elementos que nos ayudaron a pasar de tener que irnos de la playa a los diez minutos de llegar a lograr estar algo más de media hora, pero vamos, es todo lo que llegamos a conseguir.

Estos son mis consejillos a tener en cuenta si tus hijos no son de esos que llegan a la playa y se lanzan al mar de cabeza y después se rebozan por la arena sin parar:

  • Conviene llevar el set de cubo, pala y rastrillo. No es lo mismo sentarles en la toalla a mirar el paisaje que tenerles entretenidos haciendo algo. Aun así, resulta que hay niños, entre los que se encuentra mi hija, a los que, por increíble que parezca, no les gusta jugar con la arena :-(
  • Por eso, nuestro kit de entretenimiento playero de Hello Kitty fue todo un acierto porque, ATENCIÓN, llevaba una nueva variante que para nosotros fue la clave: UNA REGADERA. A la niña no le molaba mucho lo de jugar con la arena pero lo de llenar la regadera de agua y echársela por encima, y, sobre todo, lo de echársela por encima a su padre, le hacía bastante gracia.
  • Meted en el bolso unos calcetines que estéis dispuestos a tirar a la basura después de las vacaciones. Si a vuestro retoño le da por ponerse finolis y no le gusta pisar la arena porque se le manchan los pies, los calcetines se convertirán en vuestros mejores aliados. Con ellos podrá pasear por la playa tan tranquilamente e, incluso, meterse en el mar sin pisar piedrecitas ni algas. Ya sé que existen chanclas hechas específicamente para bañarse con ellas pero son mucho menos eficaces como los calcetines. Siempre se les cuela algún granito de arena ;-)
  • No desesperéis ni os empeñéis en conseguir lo imposible. Poquito a poco se van consiguiendo pequeños avances pero si se les fuerza seguro que al final es peor. Toca armarse de paciencia y sacarle el máximo partido a la piscina del apartamento. Ya vendrán los años en los que no haya forma de sacarlos del mar.

Y, de momento, esto es todo lo que os puedo contar sobre nuestras vacaciones en el mar. La primera semana de julio volveremos a hacer una escapadita playera y espero tener importantes avances que contaros a la vuelta ;-)  ¿Qué me contáis vosotras? ¿Cómo se llevan vuestros peques con la arena y el mar? ¿Tenéis algún consejillo que podamos poner en práctica?

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  • avatar
    Baberos Y Claquetas 16 junio, 2015 at 16:10

    ¡No se me había ocurrido lo de los calcetines! El año pasada Vikingo dejó claro que la arena da asco y que eso de meterse en el mar ni por asomo. Este año vamos por el mismo camino, probaré con calcetines la próxima vez a ver si consigo que salga de la toalla. Un abrazote

    • avatar
      Un chupete para mamá 19 junio, 2015 at 09:45

      Pues ya contarás si funciona… Igual podemos patentarlo ;-)